Entre sueños rotos, cercanías imprescindibles.
Así es esa relación de amistad que supera los harapos de la realidad. De esa realidad que es capaz de destrozar, y de la que emerge como ave Fénix lo puro, lo insoslayable, lo auténtico. No, no hemos paseado por las playas morenas, no hemos comido sino el alimento más deseable. ¿Se puede pedir más?. Nada de lo intuido se hizo. Se hizo lo que mandaba el momento interminable de la voluntad del encuentro. Se hizo como en un principio la luz, o como creemos que se hizo. Porque la luz aparece cuando menos la esperas, y sobre todo cuando nada esperas porque sabes.
Con ella es así. Siempre gozo. Siempre gozo.
Es, mi Miranda. Esa de ojos agarenos, de corazón desnudo, de enseñanza sin vanagloria. Es mi
amiga.
Dicen que hay que tener un hijo, sembrar un árbol y escribir un libro. No he tenido un hijo, no he escrito libro alguno y espero haber sembrado más de uno y de dos y de tres arboles. Pero estoy muy orgullosa de haber sembrado amistad y haber recolectado alguna. De una estoy cada día más convencida: la de Miranda que se afirma en lo cotidiano como si fuera lo más natural del mundo. Es la felicidad.
viernes, 27 de marzo de 2009
jueves, 26 de marzo de 2009
Failure
Una noche más que el sueño no escucha mis llamadas.
Mañana estaré con cara de zombi y desganada. Pobre amiga mía la que le espera. Porque hemos quedado en vernos y almorzar juntas, pasear por la arena morena malacitana y contarnos nuestras penas y glorias, nuestros amores y desencuentros. Desencuentros que en los tiempos actuales menudean más que los amores. Y es que nos vamos desencantando. Quizás porque la selección se torna más y más extricta.
Vamos aprendiendo a desguazar, a sortear lo que no nos satisface, lo que nos causa
disgusto. Y con el disgusto viene siempre asido el sufrir. Y con cada día deseamos sufrir menos. ¿Y quien no?. Nos asiste el derecho a la felicidad. Esa felicidad que debería ser una asignatura universal y a la que todos aspiramos y la que con tanta maña eliminaron del calendario de actividades. Aún hoy siguen decididos en sus discursos a hacernos creer que el sufrir es natural, que debemos reaccionar con entereza ante él. Claro que esto lo manifiestan aquellos que son felices gracias a nuestra obediencia y sumisión.
A la mayoría nos cuentan del padecer de Jesús que debemos imitar. Es triste no poder abofetear a placer a quienes con un cinismo sin parangón predican tales barbaridades.
Supongo que al pobre ser no le gustó un ápice sufrir. Se lo hicieron y punto. Separaron y separan bien el polvo -que somos nosotros- y ellos se adjudican la paja.
Ricos y listos. Qué más se puede pedir.
Mañana, no obstante será como siempre que mi amiga y yo nos encontramos. Esto es placentero y abundante en intercambios de opiniones, mimos, música y la mejor de las alegrías.
Mañana estaré con cara de zombi y desganada. Pobre amiga mía la que le espera. Porque hemos quedado en vernos y almorzar juntas, pasear por la arena morena malacitana y contarnos nuestras penas y glorias, nuestros amores y desencuentros. Desencuentros que en los tiempos actuales menudean más que los amores. Y es que nos vamos desencantando. Quizás porque la selección se torna más y más extricta.
Vamos aprendiendo a desguazar, a sortear lo que no nos satisface, lo que nos causa
disgusto. Y con el disgusto viene siempre asido el sufrir. Y con cada día deseamos sufrir menos. ¿Y quien no?. Nos asiste el derecho a la felicidad. Esa felicidad que debería ser una asignatura universal y a la que todos aspiramos y la que con tanta maña eliminaron del calendario de actividades. Aún hoy siguen decididos en sus discursos a hacernos creer que el sufrir es natural, que debemos reaccionar con entereza ante él. Claro que esto lo manifiestan aquellos que son felices gracias a nuestra obediencia y sumisión.
A la mayoría nos cuentan del padecer de Jesús que debemos imitar. Es triste no poder abofetear a placer a quienes con un cinismo sin parangón predican tales barbaridades.
Supongo que al pobre ser no le gustó un ápice sufrir. Se lo hicieron y punto. Separaron y separan bien el polvo -que somos nosotros- y ellos se adjudican la paja.
Ricos y listos. Qué más se puede pedir.
Mañana, no obstante será como siempre que mi amiga y yo nos encontramos. Esto es placentero y abundante en intercambios de opiniones, mimos, música y la mejor de las alegrías.
miércoles, 25 de marzo de 2009
!ACCIÓN-CORTEN¡
Todos A veces nos extrañamos, los hijos y los padres de que personas a las que creemos conocer nos jueguen una mala pasada, y sin embargo ocurren las peores cosas dentro de un circulo cercano. Muy cercano. Asombrosamente cercano. Tan cercano que entra en nuestras casas-a lo peor-vive en ellas. Y no son necesarios ni los ejemplos, ni son siquiera de buen gusto. Todos sabemos de qué va el asunto.
Cuando acontecen casos tan inhumanos como los que oímos y vemos en televisión, leemos en la prensa empero nos quedamos anonadados. ¿Cómo es posible? nos preguntamos. La respuesta es bien sencilla. No aprendemos u olvidamos.
Sería bueno que aprendiésemos a hablar con sinceridad de lo que nos inquieta. A lo mejor quién nos escucha tiene una buena sugerencia. O simplemente comparte con nosotros aquello que nos pesa. A lo mejor así podríamos ahorrarnos la tristeza y tribulación que nos causa algo o alguien.
"Sólo sé que no sé nada" Será por eso que tropezamos infinidad de veces con el mismo escollo.
Me he perdido entre tanta espesura.
Quería decir que aunque todos hemos creído saber más que los padres lo que jamás se le hubiese pasado por la cabeza a mi generación es levantar la mano a los padres, ni denunciarles y mucho menos sin razón alguna. No vayamos a pensar que justifico un maltrato. Nada de eso, y lo digo bien clarito. Pero antes de levantar una mano tendríamos que saber las consecuencias que eso conlleva.
Los padres maltratadores deben pagar, los hijos maltratadores idem de lo mismo.
¿Se nos han olvidado las obligaciones, los deberes que tenemos?
Nosotros con tanta información ¿podemos pensar que nos podemos permitir la injusticia? ¿Qué tenemos más derechos que responsabilidades?
Entre los miles de power point que se envían aún no he leído ninguno que nos recuerde que somos responsables de nuestros actos.
Hasta la amistad es sólo pura comodidad. Envío un pp y ya sabe el amigo o la amiga que aunque no dé señales de vida estoy ahí. ¿Donde? ¿Qué clase de amistad es esa?
La amistad también es cercanía, ayuda en el mal momento, hacer un favor. En definitiva mostrar lo que decimos.
Así los hijos tienen que responder de los padres a una determinada edad, en una determinada situación. Observad: no he dicho siempre. Aunque eso sería lo idóneo.
Porque eso significa AMAR. Y no el puñetero power point.
domingo, 22 de marzo de 2009
JESÚS QUÉ COSAS
La vida es hermosa. Por eso don Benedicto rehusa el profiláctico.
Hay que comer, cuentan las malas lenguas que decía otro Papa a los niños Etíopes.
Los Papas no son padres. Digo de los corrientes. Y esto desde luego parece cierto. Porque que padre no desea proteger a sus hijos.
También hubo uno que cerró los ojos ante los crímenes de Adolfo.
Será que de tanto árbol no ven el bosque.
Para ser respetado basta con respetar, pero no parece el caso.
Es cómodo no ser padre e imponer a los hijos de otros un comportamiento.
Es cómodo no hacer el amor y hablar de procrear.
Es cómodo decir pero no hacer. Será por eso que se ven tan lustrosos, tan seguros de ellos mismos. Tan vestiditos y adornados.
Parecen haber aplicado la frase aquella de aquél hombre a quién dicen amar: haz lo que yo diga, pero no lo que yo haga.
LITERALMENTE.
Hay que comer, cuentan las malas lenguas que decía otro Papa a los niños Etíopes.
Los Papas no son padres. Digo de los corrientes. Y esto desde luego parece cierto. Porque que padre no desea proteger a sus hijos.
También hubo uno que cerró los ojos ante los crímenes de Adolfo.
Será que de tanto árbol no ven el bosque.
Para ser respetado basta con respetar, pero no parece el caso.
Es cómodo no ser padre e imponer a los hijos de otros un comportamiento.
Es cómodo no hacer el amor y hablar de procrear.
Es cómodo decir pero no hacer. Será por eso que se ven tan lustrosos, tan seguros de ellos mismos. Tan vestiditos y adornados.
Parecen haber aplicado la frase aquella de aquél hombre a quién dicen amar: haz lo que yo diga, pero no lo que yo haga.
LITERALMENTE.
sábado, 21 de marzo de 2009
El día no fue largo. Se hizo largo. Una extraña sensación de vacío se extendió como la nubosidad reinante. El grís se adueñó de todo. De esa parte del cerebro en la que se entretiene el alma. Y nadie imprimió su huella en el día.
Los días imprimen caracter, como los sacramentos. Mucho caracter. El día se hizo grís. Y no fue largo. Se hizo largo. Pesado como un díalogo sin dos. Como un monólogo insulso. Como una exigencia.
El día no fue largo. Se hizo largo. Fue un traje de gala sin gala. Y me vestí de día largo. Y grís.
El tu y yo
se esfumó.
Existe sólo el tu.
Existe sólo el yo.
Ingrávidos.
El día fue largo.
Los días imprimen caracter, como los sacramentos. Mucho caracter. El día se hizo grís. Y no fue largo. Se hizo largo. Pesado como un díalogo sin dos. Como un monólogo insulso. Como una exigencia.
El día no fue largo. Se hizo largo. Fue un traje de gala sin gala. Y me vestí de día largo. Y grís.
El tu y yo
se esfumó.
Existe sólo el tu.
Existe sólo el yo.
Ingrávidos.
El día fue largo.
sábado, 14 de marzo de 2009
El Tiempo no existe
Es aquí y ahora. Es el segundo mágico entre estrellas, luces y oscuridad. Es el ladrido incesante de un perro ante la luna, quizá un abandono, quizá un olvido. Es un segundo insólito de mar y río, de olor a jazmín multiplicado en la noche. Es un segundo de felicidad o tristeza, de muerte esperada, de muerte obligada. Es la madrugada.
Es un segundo que pudo ser ayer o, pudo nunca haber sido. Es aquí y ahora y pudo no haber sido. Es un segundo lo que canta el gallo, lo que maulla el gato, la risa de un niño, el estertor de un disparo.
Es un segundo el impacto de un asteroide, la amputación genital de una niña en África, el silencio letal de una cuchillada.
Es un segundo el grito de placer, el triángulo del tres o del cuatro. Es el segundo de un dígito. Es sólo un segundo.
El segundo que de la vida nos lleva a la extinción.
Es un segundo que pudo ser ayer o, pudo nunca haber sido. Es aquí y ahora y pudo no haber sido. Es un segundo lo que canta el gallo, lo que maulla el gato, la risa de un niño, el estertor de un disparo.
Es un segundo el impacto de un asteroide, la amputación genital de una niña en África, el silencio letal de una cuchillada.
Es un segundo el grito de placer, el triángulo del tres o del cuatro. Es el segundo de un dígito. Es sólo un segundo.
El segundo que de la vida nos lleva a la extinción.
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