Es la una y veintisiete de un nuevo día. El antivirus ha sido modificado al número X. Tienes una pila de mensajes en tu bandeja de entrada. Todo en orden pues, salvo que, la pila de mensajes no tienen más importancia que la de enviar o recibir lo que anda por la red.
Debe ser que no ando conectada con lo que en verdad me interesa. Y no me interesa en modo alguno los mensajes impersonales.
Ya he cruzado esa linea. Y, me ha costado. Andaba omnubilada con eso de recibir mensajes "apocalípticos". También, es verdad que me cansé pronto.
Prefiero antes y después de Internet el tú á tú. Ya saben los amigos a lo que me refiero...
Hay intuiciones que funcionan como un as. Y, otras, que te dejan hecha una braga.
¿Importa?
Joder.
Muy mucho.
Andamos buscando lo autentico. Pero lo autentico no es cierto. Es personal y por tanto multiplicable por Xbillones.
Así que andamos jodidos y, me atrevo a decir que, muchos somos. A lo mejor soy orgullosa. Entonces: perdón. Soy la prime en irme a la mierda.
Porque es lo último que desearía ser.
Entiendo, o pretendo entender que, la cosa anda fastidiada en lo de entenderse a uno mismo,y, peor aún en eso de entender a los demás.
(Yo no me considero un hacha en ello).
Me agarro a los que amo como una lapa. Y es que sin ellos no soy nada.
Reconozco que la tierra lo da todo, y que elegimos la mayoría de las veces
lo menos recomendable. Y es que no estamos acostumbrados a decir: esto es lo que quiero aunque me cueste el pescuezo.
La coherencia no es mi fuerte. La coherencia en las expresiones, pero doy fe, que en la experiencia n o me falla.
Bueno, a veces. Jejejeje.
Y, como ya hace mil años que me he perdido en mis idas y venidas, pues;
ahí queda tirado el guante. Si queréis, me lo podéis devolver sin costo de vidas, sólo con un dialogo amistoso.
sábado, 30 de mayo de 2009
viernes, 29 de mayo de 2009
opinión
Es difícil. Muy difícil permanecer sosegado. Pero más difícil aún es permanecer ecuánime ante las declaraciones de los así llamados representantes de Dios en la tierra.
No es de rigor creer en Dios, en su infinita bondad y manifestar que la violación debería ser despenalizada. (Claro que, en violar, hay más de un experto en esas filas). Y lo hacen con toda impunidad.
Cuando sale a la luz, el mal ya está hecho. Y además sale tarde.
No sé muy bien qué pintan los mencionados representantes de Dios en medio de la política. Ni porqué se les permite elevarla. Menos aún comprendo, porqué salen esas manifestaciones en los medios. A quién le importan lo que digan unos señores cuyo atraso es manifiesto, cuya historia está llena de crímenes. Cuya opinión sólo obedece a prevalecer contra viento y marea.
Y hablamos mal de los políticos y hay quien obedece a estos señores como si la verdad existiese. Como si la verdad fuese una. (Claro: la suya).
¡Qué cansancio de iglesia fanática! ¡Qué cansancio de ignorancia! ¡Qué cansancio de obediencia sin curiosidad!
No es de rigor creer en Dios, en su infinita bondad y manifestar que la violación debería ser despenalizada. (Claro que, en violar, hay más de un experto en esas filas). Y lo hacen con toda impunidad.
Cuando sale a la luz, el mal ya está hecho. Y además sale tarde.
No sé muy bien qué pintan los mencionados representantes de Dios en medio de la política. Ni porqué se les permite elevarla. Menos aún comprendo, porqué salen esas manifestaciones en los medios. A quién le importan lo que digan unos señores cuyo atraso es manifiesto, cuya historia está llena de crímenes. Cuya opinión sólo obedece a prevalecer contra viento y marea.
Y hablamos mal de los políticos y hay quien obedece a estos señores como si la verdad existiese. Como si la verdad fuese una. (Claro: la suya).
¡Qué cansancio de iglesia fanática! ¡Qué cansancio de ignorancia! ¡Qué cansancio de obediencia sin curiosidad!
jueves, 14 de mayo de 2009
Sin etiqueta
¡Ven, que quiero desnudarme!
Y se fue la luz, y tengo
cansancio de estos vestido...http://>Manuel Altolaguirre
Italiano de nacimiento emigró a Alemania.
Desconozco cuando y cuanto tiempo anduvo por allá.
Le conocí a él y a su esposa como casi siempre ocurre, por casualidad, en casa de unos amigos por lo que deduzco comunes.
Por cuestiones que no vienen al caso, nos fuimos viendo su esposa y yo.
Cuando él aparecía, desaparecía yo.
Su esposa, enamorada como una chiquilla, me decía sin palabras: puedes marcharte. Ha llegado mi dueño y señor.
Si estábamos en un lugar público, la mirada de ella repetía sin palabras: nos vamos, ha llegado mi dueño y señor.
El tiempo iba pasando. Entre su llegada y mi marcha o la marcha de ambos él hacía cualquier comentario sobre las mujeres, el tabaco odiado, sobre el país...
Su aspecto bastante anodino y su voz casi susurrante iba degranando crítica tras crítica. Siempre, eso si, negativas.
Cuando esto ocurría, yo, me reía y daba alguna respuesta lacónica pero mordaz.
Opino, que a menudo sucede que, los tiranos pasan al principio desapercibidos. Así que; bien por la rareza de los encuentros, bien por la poca importancia que le daba yo a sus críticas, bien por el respeto que sentía por su esposa y su ceguera de amor, fui obviándole y eso a pesar de lo que comenzaba a sentir hacia él. Esto es: un desprecio que crecía y crecía y crecía.
Dentro de mi una voz atronaba, ¡machista repugnante! ¡desgraciado que no respetas al país que te acoge ni a la mujer que te ama! Vete con tu Mussolini-perdón con tu Berlusconi-que para el caso es lo mismo y, píerdete en tu mundo de mierda.
Han pasado muchos años.
Se marcharon de la ciudad y no volvimos a vernos.
Hace unos meses tropezamos su esposa y yo, de nuevo casualmente. Desde entonces ella ha venido a la casa unas pocas veces.
Durante sus visitas, ella contaba, contaba contaba mientras yo deducía deducía y deducía sin interrumpirla.
Hago de psicólogo sin titulo académico a menudo y como tal callo y deduzco.
Su amor dejó de ser ciego, pero su actitud seguía siendo, yo diría sabia. Claro que mi opinión me la guardo.
Hace dos semanas vino con él. Miro en derredor y observó como habían destrozado el país. Para mi capote tenía razón, pero su crítica perenne y su forma despectiva no la obvié más.
Al marcharse le susurré al oído: debías irte al país que tanto amas y dejar en paz al que te acoje.
Dos días después vino ella. Le dije que había dicho. Ella se despidió sonriente." Ama en exceso a su país"
Sigue siendo una mujer muy sabia.
De él, todo queda reflejado.
Y se fue la luz, y tengo
cansancio de estos vestido...http://>Manuel Altolaguirre
Italiano de nacimiento emigró a Alemania.
Desconozco cuando y cuanto tiempo anduvo por allá.
Le conocí a él y a su esposa como casi siempre ocurre, por casualidad, en casa de unos amigos por lo que deduzco comunes.
Por cuestiones que no vienen al caso, nos fuimos viendo su esposa y yo.
Cuando él aparecía, desaparecía yo.
Su esposa, enamorada como una chiquilla, me decía sin palabras: puedes marcharte. Ha llegado mi dueño y señor.
Si estábamos en un lugar público, la mirada de ella repetía sin palabras: nos vamos, ha llegado mi dueño y señor.
El tiempo iba pasando. Entre su llegada y mi marcha o la marcha de ambos él hacía cualquier comentario sobre las mujeres, el tabaco odiado, sobre el país...
Su aspecto bastante anodino y su voz casi susurrante iba degranando crítica tras crítica. Siempre, eso si, negativas.
Cuando esto ocurría, yo, me reía y daba alguna respuesta lacónica pero mordaz.
Opino, que a menudo sucede que, los tiranos pasan al principio desapercibidos. Así que; bien por la rareza de los encuentros, bien por la poca importancia que le daba yo a sus críticas, bien por el respeto que sentía por su esposa y su ceguera de amor, fui obviándole y eso a pesar de lo que comenzaba a sentir hacia él. Esto es: un desprecio que crecía y crecía y crecía.
Dentro de mi una voz atronaba, ¡machista repugnante! ¡desgraciado que no respetas al país que te acoge ni a la mujer que te ama! Vete con tu Mussolini-perdón con tu Berlusconi-que para el caso es lo mismo y, píerdete en tu mundo de mierda.
Han pasado muchos años.
Se marcharon de la ciudad y no volvimos a vernos.
Hace unos meses tropezamos su esposa y yo, de nuevo casualmente. Desde entonces ella ha venido a la casa unas pocas veces.
Durante sus visitas, ella contaba, contaba contaba mientras yo deducía deducía y deducía sin interrumpirla.
Hago de psicólogo sin titulo académico a menudo y como tal callo y deduzco.
Su amor dejó de ser ciego, pero su actitud seguía siendo, yo diría sabia. Claro que mi opinión me la guardo.
Hace dos semanas vino con él. Miro en derredor y observó como habían destrozado el país. Para mi capote tenía razón, pero su crítica perenne y su forma despectiva no la obvié más.
Al marcharse le susurré al oído: debías irte al país que tanto amas y dejar en paz al que te acoje.
Dos días después vino ella. Le dije que había dicho. Ella se despidió sonriente." Ama en exceso a su país"
Sigue siendo una mujer muy sabia.
De él, todo queda reflejado.
sábado, 2 de mayo de 2009
CARPE DIEM X MIL Y UNA...
Los días van pasando con celeridad. Debe ser que ando muy ocupada con trabajos amenos. En especial con aquellos de recibir a amigos.
Alba ha vuelto al redil cuando ya comenzaba a pensar que deseaba perderme de vista.
Han sido dos meses de silencio. A eso no me tiene acostumbrada.
Sigue hermosa, caótica y anti-ricos.
Los pocos años. Volcán en erupción. Agresivamente incorformable. ¡Quién no lo ha vivido!
Es posible que algunos tibios, pero esos no se encuentran entre aquellos que nos llamamos amigos.
Cada uno busca su reflejo en los ojos de los que ama.
Miranda y yo la llamamos a la reflexión, no porque seamos de otra opinión: es sólo la forma de expresarse. Mucha, mucha intolerancia en su voz. A veces incluso un deje de envidia. De la mala. Jajaja. (Vete a saber si la hay buena).
Anti-ricos por antonomasia no es razonable. Tan poco razonable como cualquier generalidad. Y tendemos en exceso a ello.
Metamonos todos y salvese quién pueda.
Otra vez el refranero popular. ¡Cómo me gusta!
Sí, me gusta ese saber hedonista. Ese de a pie a través de los siglos. Sin ajaracas, ni adornos. Vida en estado puro.
VIDA VIDA VIDA en mayúsculas.
Alba ha vuelto al redil cuando ya comenzaba a pensar que deseaba perderme de vista.
Han sido dos meses de silencio. A eso no me tiene acostumbrada.
Sigue hermosa, caótica y anti-ricos.
Los pocos años. Volcán en erupción. Agresivamente incorformable. ¡Quién no lo ha vivido!
Es posible que algunos tibios, pero esos no se encuentran entre aquellos que nos llamamos amigos.
Cada uno busca su reflejo en los ojos de los que ama.
Miranda y yo la llamamos a la reflexión, no porque seamos de otra opinión: es sólo la forma de expresarse. Mucha, mucha intolerancia en su voz. A veces incluso un deje de envidia. De la mala. Jajaja. (Vete a saber si la hay buena).
Anti-ricos por antonomasia no es razonable. Tan poco razonable como cualquier generalidad. Y tendemos en exceso a ello.
Metamonos todos y salvese quién pueda.
Otra vez el refranero popular. ¡Cómo me gusta!
Sí, me gusta ese saber hedonista. Ese de a pie a través de los siglos. Sin ajaracas, ni adornos. Vida en estado puro.
VIDA VIDA VIDA en mayúsculas.
domingo, 26 de abril de 2009
Melena al viento
Vino a los ocho años de silencio. Sentí mi peinado como algo engorroso, repeinado, recogido en un artístico moño.
Ya no sentirá el pelo sus caricias.
Los próximos días lo dejé suelto, sin lacas ni geles. El pelo se volvió vivo, alentador y esperanzado. Ya, añorante.
No regresó. Ni sus manos volverán a posarse sobre él. Quizás en otros ocho años...
Volví los ojos hacia aquél suceso único. Como todos los sucesos de cada día. Aunque no los recordemos, aunque creamos que son viejos y reiterados.
Sencillamente es la capacidad de medida que les aplicamos.
Aquél colmó toda métrica.
Nuestras bocas tropezaron y se avalanzaron la una a la otra descontroladas, con vida propia.
Sí. Aquél momento lo definí como: un choque de trenes.
Salí huyendo despavorida.
-No puedo, no puedo, susurré.
Sólo aplacé lo que tenía que suceder.
¡Ah, un lapso eterno de veinticuatro horas!
Trás ese impromptus, llené mi cama con otra presencia. La suya, su presencia, era demasiado peligrosa para mi corazón.
Él sonrió ante el ocupante.
Le dije: es que tardaste mucho en volver.
Durante una semana regresó. Nunca más se rozaron nuestros cuerpos.
El pelo continua añorando sus manos.
Ya no sentirá el pelo sus caricias.
Los próximos días lo dejé suelto, sin lacas ni geles. El pelo se volvió vivo, alentador y esperanzado. Ya, añorante.
No regresó. Ni sus manos volverán a posarse sobre él. Quizás en otros ocho años...
Volví los ojos hacia aquél suceso único. Como todos los sucesos de cada día. Aunque no los recordemos, aunque creamos que son viejos y reiterados.
Sencillamente es la capacidad de medida que les aplicamos.
Aquél colmó toda métrica.
Nuestras bocas tropezaron y se avalanzaron la una a la otra descontroladas, con vida propia.
Sí. Aquél momento lo definí como: un choque de trenes.
Salí huyendo despavorida.
-No puedo, no puedo, susurré.
Sólo aplacé lo que tenía que suceder.
¡Ah, un lapso eterno de veinticuatro horas!
Trás ese impromptus, llené mi cama con otra presencia. La suya, su presencia, era demasiado peligrosa para mi corazón.
Él sonrió ante el ocupante.
Le dije: es que tardaste mucho en volver.
Durante una semana regresó. Nunca más se rozaron nuestros cuerpos.
El pelo continua añorando sus manos.
domingo, 19 de abril de 2009
una carta
Cada cual tiene una forma de estar por el otro-los otros. Yo asumo que tú estás mucho más por mi.
Yo puedo hacer lo mismo si me dejas.
Puedo ir a vuestra casa y ocuparme de labores que te aliviarían. Una condición si hay. Tendrías que devolverme a casa cuando fuese posible.
Puedo hacer mucho más que recibir aunque me guste mucho y me hagas sentir bien. ¡Dispón de mi! sobretodo ahora que sé que andas algo perdida, sobre dimensionada.
Sabes que puedo hacerlo, que puedo estar a tu lado realmente haciendo cosas por tí. Trabajo físico incluido. Implicándome más allá des espíritu. No sólo con cartas a corazón abierto.
Es obvio que me encanta que me cuides, que me mimes. Me chifla sentirme querida, respetada, utilizada por ti. Y déjame darte. No te dejes engañar por tu amor por mí. No te dejes engañar por mis debilidades reales y aparentes. Salvo cuando desmayo soy fuerte. Lo justo para hacer algo por ti. (La mente vanidosa susurró; por la humanidad). Pero es poco veraz el susurro.
De heroína me queda la rebeldía de un mundo injusto, y de un amor extenuado por vivir.
Me siento bien entre éstas lineas. En estos descubrimientos nuevos o viejos, inacabables por lo
escuetos de mí frente a ti y contigo.
Y no, amiga del alma, no es surrealismo sino la incapacidad para encontrar los rénglones rectos de un proceder que se tuercen bajo el peso de la incoherencia
Siempre me costó ser coherente en lo que digo y escribo. Es difícil mantenerse en la firmeza cuando mil ideas revolotean por este pequeño coquito que la Natura me otorgó.
Es difícil escribir concisamente cuando el temblor sacude inmisericorde, cuando el mundo en el que pretendes afianzarte, fijarte, sostenerte se derrumba, se cae, se abandona y se hace añicos.
Querida amiga. Me encanta vivir, Sobretodo desde que tú le diste esa certeza a mi propia creencia de lo que los humanos nos debemos y que tan ralos son los que lo practicamos- tú andas excluida-.
Sin embargo yo me pongo en la avanzadilla, y no para justificarme sino para constatarme.
Es lo que veo en mí. Y lo que me hace ser tan feliz es aquello que tu ves en mí.
Es tú propio mérito.
Lenguaraz y salvaje me llamas. Tienes razón. Contravengo lo que se me enseñó y a veces soy desdichada por ello. Lo maravilloso es que cada día mengua más y más la desdicha y encuentro más y más libertad.
Yo puedo hacer lo mismo si me dejas.
Puedo ir a vuestra casa y ocuparme de labores que te aliviarían. Una condición si hay. Tendrías que devolverme a casa cuando fuese posible.
Puedo hacer mucho más que recibir aunque me guste mucho y me hagas sentir bien. ¡Dispón de mi! sobretodo ahora que sé que andas algo perdida, sobre dimensionada.
Sabes que puedo hacerlo, que puedo estar a tu lado realmente haciendo cosas por tí. Trabajo físico incluido. Implicándome más allá des espíritu. No sólo con cartas a corazón abierto.
Es obvio que me encanta que me cuides, que me mimes. Me chifla sentirme querida, respetada, utilizada por ti. Y déjame darte. No te dejes engañar por tu amor por mí. No te dejes engañar por mis debilidades reales y aparentes. Salvo cuando desmayo soy fuerte. Lo justo para hacer algo por ti. (La mente vanidosa susurró; por la humanidad). Pero es poco veraz el susurro.
De heroína me queda la rebeldía de un mundo injusto, y de un amor extenuado por vivir.
Me siento bien entre éstas lineas. En estos descubrimientos nuevos o viejos, inacabables por lo
escuetos de mí frente a ti y contigo.
Y no, amiga del alma, no es surrealismo sino la incapacidad para encontrar los rénglones rectos de un proceder que se tuercen bajo el peso de la incoherencia
Siempre me costó ser coherente en lo que digo y escribo. Es difícil mantenerse en la firmeza cuando mil ideas revolotean por este pequeño coquito que la Natura me otorgó.
Es difícil escribir concisamente cuando el temblor sacude inmisericorde, cuando el mundo en el que pretendes afianzarte, fijarte, sostenerte se derrumba, se cae, se abandona y se hace añicos.
Querida amiga. Me encanta vivir, Sobretodo desde que tú le diste esa certeza a mi propia creencia de lo que los humanos nos debemos y que tan ralos son los que lo practicamos- tú andas excluida-.
Sin embargo yo me pongo en la avanzadilla, y no para justificarme sino para constatarme.
Es lo que veo en mí. Y lo que me hace ser tan feliz es aquello que tu ves en mí.
Es tú propio mérito.
Lenguaraz y salvaje me llamas. Tienes razón. Contravengo lo que se me enseñó y a veces soy desdichada por ello. Lo maravilloso es que cada día mengua más y más la desdicha y encuentro más y más libertad.
lunes, 13 de abril de 2009
La Educación
Sucede que, la mayoría de las veces aprendemos tarde. Sucede que las generaciones
suelen ser incompatibles. Sucede que vemos en los demás lo que los demás ven en
nosotros. Sucede que la más denodada lucha es la propia. Sucede que para ser y sentirse responsable hay que empezar por uno mismo. Sucede que cuando decides
que hay que hacerlo con los demás has de empezar contigo
Sí, todo eso sucede, pero lo ves cuando el tiempo, imparable , te lo muestra con toda
nitidez. Y sucede que ahora sabes que tienes que ser coherente aunque tengas que
poner lo imposible por tu parte.
Y duele, cuesta es difícil. Muy difícil. Tienes que seguir adelante sin mirar, sin pensar
en lo que te juegas. Te pones en la fría mirada del que le has negado algo ( en tu humilde opinión ) para su bien.
Tu te quedas jodida. Te exiges y le exiges algo que el otro no comprende. Pero no hay
marcha atrás.
Para aprender hay que comenzar contigo mismo.
suelen ser incompatibles. Sucede que vemos en los demás lo que los demás ven en
nosotros. Sucede que la más denodada lucha es la propia. Sucede que para ser y sentirse responsable hay que empezar por uno mismo. Sucede que cuando decides
que hay que hacerlo con los demás has de empezar contigo
Sí, todo eso sucede, pero lo ves cuando el tiempo, imparable , te lo muestra con toda
nitidez. Y sucede que ahora sabes que tienes que ser coherente aunque tengas que
poner lo imposible por tu parte.
Y duele, cuesta es difícil. Muy difícil. Tienes que seguir adelante sin mirar, sin pensar
en lo que te juegas. Te pones en la fría mirada del que le has negado algo ( en tu humilde opinión ) para su bien.
Tu te quedas jodida. Te exiges y le exiges algo que el otro no comprende. Pero no hay
marcha atrás.
Para aprender hay que comenzar contigo mismo.
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